APRENDIZAJE ENTRE IGUALES


Foto: Kireei
Siempre he pensado que las escuelas deberían de estar abiertas al cambio y a la mejora. La palabra “cambio” genera miedo y dudas, pero tenemos que ponernos las pilas como docentes.

Nuestros alumnos necesitan más diálogo e interacción en clase. Todos sabemos que no es cierta la creencia de que “todo lo que digo” lo recoge el niño. Es más, a los 15 minutos de explicación los niños ya han desconectado.

Las oportunidades que ofrecemos a nuestros alumnos para expresar sus emociones y habilidades sociales en clase son escasas, y ya es hora de que nos concienciemos de que no hay niños vagos, sino desmotivados.
Siempre he mostrado gran interés por conocer diferentes metodologías. Actualmente estoy realizando un curso de aprendizaje y trabajo cooperativo y me gustaría compartir con vosotros mi experiencia con esta nueva metodología en el aula.

 ¿De qué trata el aprendizaje cooperativo?

Es otra manera de trabajar ofreciendo más posibilidades de realizar el trabajo en equipo. El aula es un excelente lugar para desarrollar las habilidades de trabajo en equipo que se necesitarán más adelante en la vida.

Foto vía Pinterest
Anteriormente, ya había llevado a cabo actividades en grupo dentro del aula, pero ahora sé, lo necesario que es elaborar un buen plan de trabajo para desarrollarlas con éxito. Había muchas cosas que se me escapan o que no sabía como ponerlas en práctica. Así que hoy os voy a contar alguna de las cosas que he ido aprendido. 

Lo primero que tenemos que hacer es formar equipos. Esta tarea siempre me ha resultado complicada. Para que el trabajo cooperativo sea eficaz los equipos deben de ser heterogéneos, solo así la experiencia será enriquecedora para todos, así que decidí lo siguiente:

Elaborar una tabla para distribuir a los alumnos en tres categorías:


Por un lado, alumnos más capaces de ayudar a los demás o más dispuestos para motivar a sus compañeros. No es necesario que sean los alumnos más trabajadores o más capacitados desde el punto de vista cognitivo, o que obtienen mejores resultados.

Alumnos más necesitados de recibir ayuda. No es necesario que sean los menos capacitados desde el punto de vista cognitivo o que obtienen peores resultados académicos, sino aquellos con más dificultades en las relaciones sociales, autonomía, compromiso o responsabilidad con la tarea…

Y alumnos intermedios, que ni necesitan mucha ayuda ni tampoco tienen una predisposición especial para ofrecérsela a los demás.

Aqui os dejo la TABLA para elaborar los grupos.

Una vez ya tengo distribuidos a los alumnos por categorías, tengo en cuenta otros criterios como:


Procurar un equilibrio entre el número de niños y de niñas dentro de cada equipo.

Combinar alumnos con distinta personalidad (más inquietos, tímidos,…).

Intentar no formar equipos compuestos por amigos, ya que es habitual que prefieran hablar de sus gustos, aficiones, en lugar de ponerse a trabajar…

Evitar sentar juntos a alumnos que no tengan buena relación o que hayan vivido algún conflicto, ya que les resultara complicado cooperar.

Después me dedico a formar equipos base, es decir, elijo un alumno capaz de ayudar(1ª columna), con otro con necesidad de recibirla (2ªcolumna) y con dos intermedios (3ªcolumna).
Foto: Kireei
En cuanto al número de alumnos por grupo dependerá de cada clase. Yo suelo crear equipos de cuatro niños. Es mejor comenzar por pocos integrantes ya que tienen que aprender a trabajar de esta manera y les cuesta, sobre todo al principio. Si en clase somos número impar, pude salir algún grupo de cinco niños o incluso de tres. 

Una vez que ya hemos distribuido los grupos en clase, toca realizar lo más importante y que va a ayudar a que los grupos realmente funcionen. Debemos asignar roles y funciones dentro de los equipos. Esto es muy útil, ayuda a la organización interna del grupo, cada uno tiene una responsabilidad y permite que todos participen por igual.

Debemos dedicarle tiempo a la enseñanza de las funciones de cada rol, primero les expliqué los roles, en qué consistían, comentaron sus dudas y las resolvimos. Aconsejo comenzar solamente con asignar dos roles a cada grupo, hay tiempo de ir añadiendo poco a poco el resto.

Para que les resultara más sencilla esta manera de trabajar, elaboré unas tarjetas con los diferentes roles, para que cada niño pudiera ir afianzando el funcionamiento de los grupos. Por un lado aparece el nombre de su rol y por detrás las funciones asignadas a cada uno de ellos, para que puedan ojearlo siempre que quieran. Además cada una de ellas tiene un color para que poco a poco lo identifiquen con facilidad.

Aquí tenéis las TARJETAS que estamos utilizando nosotros.

Los roles que nosotros estamos utilizando en el aula son los siguientes: moderador, secretario, portavoz, responsable del silencio, responsable del material y responsable del silencio y material (para los grupos con menos integrantes).


Yo estoy iniciando esta metodología en mi aula poco a poco, es mejor comenzar por algo sencillo, algo que dominemos. Realizar actividades concretas en alguna materia e ir viendo como va funcionando.

Desde mi experiencia, os animo a probar esta metodología. Es interesante ver como los alumnos aprenden de sus iguales, se les ve más motivados, ejercen todas las competencias, se evitan etiquetas ente ellos, hay más participación….. la verdad que yo le veo todo ventajas.
Foto:Kirrei
Es cierto que comenzar a trabajar así no es fácil y hay que tener todo atado, pero no os desaniméis, el silencio se logra poco a poco, debemos darles la oportunidad de familiarizarse con esta manera de trabajar.

El papel del profesor cambia, somos más observadores y guías y se ve todo de otra manera, yo disfruto más. Lo ideal es que el resto de docentes que imparte clase en el aula, trabaje en la misma línea conservando los grupos, y utilizando el mismo material.

Tanto mis alumnos como yo estamos encantados de trabajar algunas actividades de esta manera, así que seguiremos haciéndolo a lo largo del curso ya que todavía nos queda mucho por aprender. 






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